jueves, 10 de septiembre de 2009

Una vez más

Una vez más, sin razón aparente, las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas, una vez más se ha descubierto con un pesar que le impide sonreír, que le pone el sentimiento a flor de piel, una vez más el destino se empeña en enfrentarla con su realidad; en la radio se escucha aquella canción, la última que dedicó, la misma que sigue siendo su más cercana referencia, su más claro reflejo.

Ha tenido que sentarse sola en aquel restaurante, convirtiéndose en la imagen más triste para ella misma, ha tenido que ordenar y pedir cena sólo para ella, ha tenido que enfrentar uno de sus momentos más duros del día, aquel en el que los recuerdos regresan y al mismo tiempo, el presente se impone como única verdad.

La lluvia en la ventana corre incesante, mientras el frío cala desde el fondo, el café se enfría, y su mente vuelve a viajar entre el pasado y el presente.

La melancolía recupera su atención, y vuelven las lágrimas a sus ojos, casi incontenibles e interminables, el cansancio la domina, el desgaste es casi insoportable.

La tercera taza de café esta por terminarse, cuando sobre sus hombros reconoce una leve brisa, es más bien como una palmada de apoyo que regresa la tranquilidad a su cuerpo, la esperanza de que todo estará bien, un sentimiento de paz, que la hace recordar que no está sola, que él esta ahí, siempre junto a ella.

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