miércoles, 8 de julio de 2009

Ella lo mira y se va...


Sentada bajo la sobra de aquel árbol, ella lo mira y se va… lo ve sentado en aquella vecindad, lo escucha cantar la trova aquella que provocó su primer encuentro, sus manos tiemblan mientras de su boca sale un tímido saludo y una invitación que nunca creyó que aceptaría.

En aquella tarde de junio, ella lo mira y se va… recorre las calles de su mano, mira sus ojos, besa sus labios, recorre su cabello, disfruta de la charla y guarda en la memoria el primer te amo.
Ella lo mira y se va… regresa a la cama, lo observa dormir, recorre su espalda, le besa los labios y disfruta el abrazo que la hace dormir.

Ella lo mira y se va… le besa los ojos, le quita una ceja, recorre su cuello; ella lo mira y se va… se arregla a su lado, se siente bonita, se pone feliz.

Ella lo mira, lo mira pasar, lo sigue hasta el auto, le grita en silencio, pero él se va, mientras ella regresa, a la sombra del árbol, aquella tarde de junio

1 comentario:

  1. A veces los recuerdos fugaces parecen más ciertos que la realidad. Poco a poco, la muchacha sentada a la sombra de un árbol, va a ver plenamente lo que la rodea y se dará cuenta de que también es hermoso, de que su momento es una nueva fantasía en la que está acompañada, va a sentirse bonita, va a ponerse feliz.

    Tal vez puedes evitar repetir el su, su, su, del segundo párrafo, al principio le da un poco de musicalidad, pero es mucho susu. El repetir "Ella lo mira y se va", eso sí que es acertado.
    Comienza bonito el último párrafo, el ritmo a mi parecer se pierde un poco desde la mitad, si lograras darle un poco más de ritmo acentuarías ese punch que tiene, porque ahí está toda la tristeza.

    Está bien bonito, me gustó mucho, es triste y lleno de imágenes, hasta siento el solecito que hace la sombra del árbol.

    Híjole qué tarde es, ya me voy a dormir.

    ResponderBorrar